lunes, 7 de marzo de 2011

El primer tren hacia cualquier lugar


Día tras día te levantas a la hora esperada, y tras el mismo ritual de todas las mañanas te diriges a cumplir un horario al pie de la letra. Es el horario que cada uno ha elegido, pero al fin y al cabo sigue siendo un horario. Clases, compras, fiestas, recados, papeleos, trabajos, cafés, está todo ahí. Y día tras día te acuestas sabiendo qué es lo que tendrías que haber hecho y qué es lo que tienes que hacer al día siguiente.

Una vida demasiado organizada. Tu horario se ha convertido en una especie de destino que dicta tus normas y dirige tus pasos.


Pero, ¿qué pasa cuando dejas de creer en el destino?... ¿Qué pasa cuando uno de esos días alguien te dice...?:

- Mañana a las diez y media en la estación
- ¿A dónde?
- Da igual

Levantarte sin saber qué es lo que vas a pasar, dónde vas a ir ni qué te vas a encontrar. Improvisar. Perderte en un lugar cualquiera sin importarte dónde. Andar con la mirada bien alta y la vista hacia el cielo. Descubrir. No tener más ataduras que el billete de vuelta. Llegar hasta el mar, escuchar las olas y escribir en la arena.

Porque sí, porque podemos, porque no hay que dejar de ser joven y porque solo se vive una vez.

¿Te vienes?





5 duendes:

Nerea dijo...

Vayamos :)

Nakashe dijo...

Me das miedo... hace poco pensé lo mismo xD..., siempre hay cosas que hacer y nunca acaban, siempre se puede hacer algo más...

Dejas de lado a los amigos, no haces planes, te encierras en tu cuarto y te atrapas escuchando música y el ruidiño de las teclas del teclado.

Quiero ir a verte y que nos perdamos por Londres =D

kumo umay dijo...

me apunto ;) aunque supong que a veces basta con ir a casa de algún amigo raptarlo o raptarla y escapar de todo durante un par de horas ^-^

Javier dijo...

Hola! Ya veo que vas por la misma onda que yo. Crecer es duro, a veces.

Por cierto, muchas gracias por pasarte por el blog :D

Aessa dijo...

Tren hacia Zaragoza los dos próximos viernes =)
VOY